
Este estudio analiza cómo la diversificación agrícola fortalece la resiliencia frente al cambio climático. Revisa marcos internacionales y nacionales, y propone un modelo de gestión con indicadores ecológicos e instrumentos como rotación de cultivos, cercas vivas y agroforestería. Destaca beneficios en seguridad alimentaria, productividad y conservación, e incluye estimaciones econométricas sobre los impactos climáticos en la producción rural.